Un segundo viaje, mas inconveniente pero con intenciones
recreativas, acaba de terminar. La idea de este viaje en lo personal era pasar
el día en el localmente famoso club "El Timón" con gente de Lujan y Jáuregui conocidos de
Jonathan, miembro del grupo. También tomaría las fotos con la cámara analógica
y buscaríamos un par de situaciones interesantes para completar la primer
entrega.
Todo esto era el plan, pero no resultó ser tan fácil. Con
Jonathan ya en Jáuregui y Yanina que no asistiría, con Germán tendríamos que
viajar por primera vez un fin de semana, sin imaginar la ineficiencia del
transporte público en un día no laboral.
Partimos de Once a las 9 a.m. como estaba planeado, pero el
problema comenzó una vez que llegamos a Moreno. Luego de esperar el tren
Moreno-Mercedes por una hora, este llegó pero no partió hasta media hora después.
Siendo ya alrededor de las 11.30, pensamos que no iba a ser tan tarde después
de todo, ya que este tren debería tardar alrededor de una hora en llegar a
Jáuregui. El problema es que nunca llegó hasta allí. Recién en Lujan un hombre
nos bajó a todos (resultó ser que hay dos servicios, uno que se detiene allí y
otro que continua hasta Mercedes, pasando por Jáuregui, y este pertenecía al
primero). Sin conocer los horarios ni la puntualidad de los próximos trenes,
decidimos averiguar cuál era la forma más fácil y/o rápida de recorrer los 12km
aproximados que nos separaban de nuestro destino. Las opciones era muy vagas: esperar
el tren por tiempo indeterminado allí en la estación, o esperar un colectivo
urbano, también por tiempo indeterminado, a una cuadra de allí. Decidimos
esperar el colectivo, ya que el tren sería alcanzable al escuchar el ruido que
produce al llegar. Resultó ser la opción acertada, pero esto no significa un
triunfo. Aunque no sabemos a qué hora llegó el próximo tren, el colectivo
apareció casi una hora y media después.
Llegados al Timón
cerca de las 2 de la tarde, nos sorprendió saber que no llegamos tarde para
almorzar, y después de caminar entre los bosque que rodean al Club Náutico, y
que bordean el rio Lujan (en el cual conseguimos un par de tomas interesantes
de una represa y demás), disfrutamos de un asado y comenzamos la búsqueda de
las "situaciones interesantes". Tiradores de arco y fecha, remeros,
partidos de tenis comprendían esta lista, pero nada se comparaba con la
entrevista a los chicos ni a los abuelos en la plaza. Allí adentro tratamos de
averiguar alguna forma de entrar a la fabrica en el parque industrial, pero una
vez más surgió el problema de los permisos y el rechazo hacia las cámaras.
Abandonamos con Germán el Club y nos dirigimos a caminar por
la ciudad, volver al puente, a la plaza, buscar planos que puedan completar
nuestras situaciones, antes de dirigirnos al último tren del día, que era que
necesitábamos para volver.
Sin mucho éxito en la búsqueda nos dirigimos a la estación
donde la irregularidad en los servicios esta vez nos jugó una buena pasada.
Antes de llegar, cerca de allí en un galpón, vi un baterista armando su equipo
al cual fotografié desde la puerta. Una vez en la estación, a poco tiempo del
horario en que se suponía debía llegar el tren, escuchamos desde ese mismo
galpón, la batería sonar junto a una guitarra. Nos acercamos con la intriga de
saber quiénes ensayaban ahí y nos encontramos que en el interior de este galpón
funcionaba una especie de centro juvenil, con las paredes decoradas de discos y
graffitis, banderas, telas, mesas, equipos de sonido, y un grupo de jóvenes que
jugaban a las cartas escuchando a sus amigos ensayar. Les preguntamos si
podíamos filmar un par de planos, y respondieron muy positivamente. Nos
contaron del lugar, de los conciertos que allí se realizaban y escuchamos un
poco de música que filmamos en distintos planos. Salimos rápidamente con el
sonido del tren llegar alrededor de las 7 pm, y dejamos Jáuregui con segunda
vez, con la satisfacción de haber encontrado una situación más que interesante,
y de haber conseguido una buena cantidad de tomas de esto.
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